
Son pequeños tornillos de titanio u otro material compatible con el cuerpo, que se colocan quirúrgicamente dentro del hueso del maxilar o de la mandíbula para reemplazar la raíz de un diente que falta.
Es colocar una "raíz artificial", sobre ella se fija luego el diente nuevo, quedando firme y pareciendo natural.
El hueso se une al tornillo en un proceso llamado osteointegración, lo que lo mantiene fijo y seguro como si fuera parte propia.

Tiene tres partes principales:
● El implante propiamente dicho: el tornillo que queda dentro del hueso.
● Pilar o conector: pieza que une el tornillo con lo que se ve afuera.
● La corona o prótesis: el diente nuevo con forma y color igual a los naturales.

● Un solo diente: una corona sobre un implante.
● Varios dientes: puentes apoyados en dos o más implantes.
● Toda la boca: prótesis completa fija apoyada en varios implantes.

● Quedan fijos, no se mueven ni se sacan.
● Permiten morder y hablar con total seguridad.
● Evitan que el hueso se pierda al tener algo que lo estimula.
● No hay que desgastar los dientes vecinos para apoyar.
● Duran muchísimos años si se cuidan bien.

"Los implantes dentales son raíces artificiales de titanio que se colocan en el hueso para sostener los dientes nuevos".
Son la solución más parecida a tener los dientes naturales de vuelta; firmes, seguros y devolviendo la fonética, estética y función a tu boca.